martes, 17 de septiembre de 2013

¿Por qué Necesitan consumir Lácteos?



Porque la leche, el yogur y el queso le aportan proteínas y calcio.
Las proteínas son fundamentales para formar, mantener y reparar tejidos del cuerpo y para que éste funcione normalmente.
El calcio es esencial para el crecer y mantener de huesos firmes y dientes sanos.
De todas formas, los quesos en general son de alto contenido graso y de sal, por lo que debe moderarse su consumo. 

HABITOS DE ALIMENTACION




Los hábitos adquiridos en esta época son de gran importancia para el futuro y por eso debemos acostumbrar a nuestros hijos a mantener ritmos alimentarios correctos, al menos de cuatro comidas diarias.
Un punto crítico, sobre todo en la época escolar es el consumo de golosinas y/o snacks; muchos de ellos corresponden a productos manufacturados con elevadas cantidades de sal, grasa saturada, azúcar y colesterol, y ausencia o poco contenido de micronutrientes.
La idea es que la dieta del niño en su casa oferte alimentos variados, con diferentes nutrientes, diferentes presentaciones, sabores, texturas, colores que puedan orientar al niño a preferir los alimentos saludables. Esta oferta reiterada los inducirá a preferir estos alimentos de mejor calidad nutritiva y evitar el rechazo a frutas, verduras, etc.
Está claro que seguramente el consumo de golosinas o snacks, bebidas gaseosas azucaradas, resulta inevitable y el problema fundamental no es impedir su consumo, sino que éste sea claramente limitado y no constituya una parte importante de la energía diaria. Los niños deben tener claro que estos alimentos se consumirán únicamente en oportunidades puntuales y con moderación.

lunes, 2 de septiembre de 2013

EL POZO DE AGUA

En búsqueda de una nueva forma de provisionarse de agua, un hombre decidió cavar un pozo en su terreno. Miró por todos lados para ver qué lugar sería el adecuado para cavarlo. Una vez elegido el lugar, cavó hasta los cinco metros sin encontrar ni una sola gota de agua. Desanimado, dejó de cavar allí pensando que no era el sitio idóneo. Buscó una nueva área del terreno y esta vez hizo un agujero con una profundidad de 7 metros. Tampoco halló el líquido elemento. Hizo un tercer intento en otro espacio del terreno y esta vez cavó hasta los 10 metros y nada. No encontró agua. El hombre se dio por vencido y concluyó que era mejor vender el terreno porque no le sería útil cultivarlo sin tener con qué regar.
Un buen día, el hombre fue a visitar al nuevo dueño del terreno y se topó con un hermoso pozo de agua. Extrañado le dijo: ”Amigo, habrás tenido que cavar en muchos lugares hasta encontrar el agua. Recuerdo que yo piqué muchos metros y nada, no encontré ni gota de agua.”, dijo el visitante. El dueño le respondió: “Estás equivocado, compadre. La verdad es que yo sólo cavé doce metros, pero la diferencia es que yo siempre lo hice en el mismo sitio”.

Reflexión

Esa imagen que ves aquí arriba de este texto me pareció similar a la historia que contamos hoy. ¿Ves al hombre que va como loco cavando hasta encontrar esos diamantes? Él no está seguro de encontrarlos, pero no para, sigue esforzándose y va a seguir con todas las ganas hasta llegar al gran tesoro. Mientras que el otro que estaba a centímetros de lograrlo, agotado, se rinde y da media vuelta. ¿Te sientes identificado? Son dos las lecciones las que podemos rescatar en la historia del hombre buscando agua para hacer un pozo y de estos señores busca-diamantes.
Muchas veces en nuestra vida como emprendedores empezamos con todas las ganas porque nos parece que tenemos una idea genial, hacemos nuestro plan de negocio, conversamos con gente, conseguimos el capital, pero al instalarnos y ver que las ventas van lentas, perdemos esa fuerza y si por ahí aparece una nueva idea u opción, somos tentados a dejar aquello que empezamos con pasión para terminar yéndonos por algo que quizá está más fácil o parece serlo.




ALIMENTACION SALUDABLE EN ESCOLARES




La edad preescolar engloba el período desde que el niño ha adquirido la autonomía en la marcha hasta que empieza a asistir regularmente a la escuela, es decir de los 2 - 6 años de edad y el período escolar, que es la continuación, comprende desde los 6 años hasta el comienzo de la pubertad. 

En la edad preescolar y escolar el niño comienza a crear algunos hábitos en relación a factores sociales, familiares y ambientales y va adquiriendo los hábitos y costumbres propios de la cultura en que el niño está inmerso, y todo ello representa adquisiciones muy importantes en su vida futura.
Se debe establecer un ambiente positivo ante el hecho de comer y tratar de lograr que el niño comience a desarrollar actitudes positivas respecto a los hábitos alimentarios saludables y a la actitud que muestre frente a su propia alimentación.
Se ha de procurar establecer un horario organizado, no estricto pero si regular, que incluya el desayuno y comidas organizadas para complementar los requerimientos de macro y micronutrientes diarios.
El niño va aprendiendo a desarrollar sus preferencias en materia de alimentación, comprueba sabores, olores, verifica las texturas de los alimentos y esto es fundamental para orientarlo a sus preferencias.
En esta etapa es fundamental la influencia de los factores sociales del medio que rodea al niño, como por ejemplo la imitación en la selección de los alimentos según lo que percibe que ocurre en su ambiente, es decir preferencias que observa en sus familiares y amigos.
La familia debe tratar de mantener una alimentación ordenada, acostumbrando al niño, si es posible, a comer con la familia o con sus compañeros en la escuela o guardería. La comida en conjunto estimula el acto de comer y hace variar las apetencias hacia uno u otro alimento, por lo tanto si se cuenta con la presencia de mayores responsables seguramente los niños adquieran hábitos más saludables. Se debe evitar que las comidas sean frente a la televisión. Se debe procurar que las comidas se realicen en ambientes calmos, tranquilos, es decir compartir una comida de buena calidad nutricional junto a una buena convivencia.
Cuando comemos juntos nos alimentamos porque:

Nos nutrimos
Compartimos el afecto
Compartimos historias, gustos y costumbres
Compartimos momentos importantes de la vida
Los hábitos adquiridos en esta época son de gran importancia para el futuro y por eso debemos acostumbrar a nuestros hijos a mantener ritmos alimentarios correctos, al menos de cuatro comidas diarias.
Un punto crítico, sobre todo en la época escolar es el consumo de golosinas y/o snacks; muchos de ellos corresponden a productos manufacturados con elevadas cantidades de sal, grasa saturada, azúcar y colesterol, y ausencia o poco contenido de micronutrientes.
La idea es que la dieta del niño en su casa oferte alimentos variados, con diferentes nutrientes, diferentes presentaciones, sabores, texturas, colores que puedan orientar al niño a preferir los alimentos saludables. Esta oferta reiterada los inducirá a preferir estos alimentos de mejor calidad nutritiva y evitar el rechazo a frutas, verduras, etc.
Está claro que seguramente el consumo de golosinas o snacks, bebidas gaseosas azucaradas, resulta inevitable y el problema fundamental no es impedir su consumo, sino que éste sea claramente limitado y no constituya una parte importante de la energía diaria. Los niños deben tener claro que estos alimentos se consumirán únicamente en oportunidades puntuales y con moderación.